Puedes Hacerlo
En este episodio te invito a vivir la Navidad y estas fiestas decembrinas desde un lugar distinto. No enfocada en la comida, ni en el peso, sino en la relación que tienes contigo misma cuando te encuentras frente al espejo. Muchas mujeres llegan a estas fechas cansadas, inflamadas, frustradas y con la sensación de haberlo intentado todo sin lograr los resultados que querían. En este episodio hablo del Grinch que aparece en el espejo. Esa voz interna que solo señala defectos, que magnifica la inflamación, el cansancio, la cara redonda, las arrugas, los brazos, el vientre y que nos...
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Antes de empezar, quiero decirte algo importante. En este episodio voy a hablar de un concepto que viene de la descodificación biológica, uno de los pilares que uso en el acompañamiento que ofrezco, y que combinado con el trabajo de pensamientos, es una herramienta espectacular para crear cambios reales, cambios sostenibles y sí… resultados que van más allá del peso. Si este tema es nuevo para ti, después de escuchar este episodio te invito a que vayas al episodio 268, “Descodificación biológica del sobrepeso”. Este episodio te va a dar muchísimo contexto. Ahora sí… Y vamos...
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Y ahora si, vamos al tema. La soledad que engorda: el conflicto oculto detrás de la retención de líquidos. Hoy quiero compartirte comparto algo que me abrió los ojos y que estoy segura de que también puede abrir los tuyos. Porque a veces no retenemos líquidos por la comida, ni por la sal, ni por la hormona, ni por haber hecho algo mal. En este episodio te quiero invitar a considerar que a veces retenemos líquidos porque nuestras emociones dicen una cosa… y nuestro cuerpo la escucha antes que nosotras. En descodificación biológica existe un concepto que me fascina: el pez...
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Este episodio fue publicado originalmente en 2023 y es uno de los más escuchados de mi podcast. Por un error en la plataforma dejó de aparecer, así que lo vuelvo a subir para ti. Notas del Episodio: 268 Descodificación Biológica del Sobrepeso He estado mencionando mucho este termino en el Podcast porque parte de los dos últimos años, los dediqué a estudiar precisamente esto. El mes pasado concluí mis estudios y finalmente me certifiqué como terapeuta en descodificacion biológica. Hice mis estudios en el instituto Angeles Wolder, que recomiendo ampliamente y aquí te...
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He querido grabar este episodio como respuesta a algo que escucho con muchísima frecuencia: 🗯️ “Mis hormonas me traen loca.” 🗯️ “He subido muchísimo de peso por la menopausia.” 🗯️ “Todo me duele gracias a la menopausia.” 🗯️ “Se me descompuso la tiroides por la menopausia.” 🗯️ “No duermo, no quiero hacer ejercicio, todo me cae mal… todo me pone mal.” Y entiendo. Son frases que nacen del cansancio, del miedo, de la frustración. Durante muchos años he acompañado a mujeres (la mayoría mayores de 40) en la búsqueda de su mejor versión:...
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Hay frases que repetimos casi sin darnos cuenta… “Soy antojada.” “Soy débil con el pan.” “Yo no puedo resistirme al chocolate.” Y aunque parecen inofensivas, esas palabras crean identidad. Tu cerebro no distingue entre una broma y una orden: cada vez que te defines así, tu mente busca confirmarlo y tu cuerpo obedece. En este episodio, te invito a detenerte un momento y observar cómo el lenguaje con el que te describes puede estar sosteniendo la historia que quieres soltar. A través de ejemplos cotidianos, descubrirás que cambiar lo que dices y cómo te lo dices, es mucho...
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Han pasado algunas semanas desde el último episodio, y quiero contarte que, si le puse pausa al podcast, fue por varias razones. En parte, han sido muchos cambios y momentos especiales a los que he necesitado dedicar más de mi tiempo y de mi energía. Entre todo esto, te cuento que he estado muy dedicada al programa Más Allá del Peso, un espacio que me tiene profundamente enamorada. Lo que estamos viviendo ahí: las transformaciones, las conversaciones tan reales, los avances… me tienen completamente maravillada. Así que sí, me tomé una pausa del...
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Hoy quiero hablarte de un tema que ha transformado mi vida y la de muchísimas mujeres a las que he acompañado: los beneficios de dejar el azúcar… más allá del peso. Quiero empezar preguntándote algo: ¿Has intentado dejar el azúcar y no puedes? ¿Piensas que lo que te falta es fuerza de voluntad? ¿Te resignaste porque crees que tu adicción es más fuerte que tú? Si respondiste “sí” a alguna de estas preguntas… este episodio es para ti. 🙋🏻♀️ Mi historia con el azúcar Cuando yo tenía 26 años, me diagnosticaron artritis. Algunos estudios...
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Hoy la propuesta es muy clara, te invito a que le entres a la incomodidad! Reflexionemos: la incomodidad es parte inevitable de la vida. Si intentas esquivarla, ella se presenta de todas formas: → en la ropa que no cierra, → en la inflamación, → en la falta de energía, → en esa sensación de frustración por no avanzar, etc, etc, etc. En Puedes Hacerlo tengo un recurso que me encanta compartir con mis clientas: el ABC Es la brújula que usamos para transitar este camino: A de Abrazo mi imperfección. B de Bienvenida incomodidad. C de Confío en mí, no me rindo. Hoy vamos a...
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Si tú eres de las que suele pensar: “Amo demasiado la comida, ese es mi problema.” “Si no me gustara tanto la comida, estaría súper fit, todo sería mucho más fácil.” “Mi problema es que me gusta mucho comer, por eso no logro hacer cambios.” Este episodio es para ti. Y para empezar, quiero invitarte a que juntas hagamos un ejercicio. Bajo la premisa de que los resultados que generamos en nuestra vida son reflejo de nuestros pensamientos, hagamos el ejercicio de reflexionar así, con curiosidad: ¿en qué resultado va a generar este tipo de pensamientos, esta manera de pensar?...
info_outline¿Te ha pasado que tienes una sensación como de “un poquito de hambre”? Necesitas un “alguito” y te preparas algo... unas tostadas, unas papitas con limoncito, te las acabas, y notas que esa necesidad sigue ahí. Luego quizás vas por una segunda servida, o directamente sigues con la bolsa hasta que se acaba. Y al final, te queda una sensación de: “Uy, comí mucho... pero siento que aún necesito algo más”.
Quizás no te pasa con los totopos, pero sí con unos cacahuates, fritos, taquis, nieve o chocolate. Con algo que no era precisamente lo que planeabas comer, pero que en cierto momento del día sientes que necesitas. Te lo comes… y aún así sientes que no es suficiente.
Bueno, a mí sí me ha pasado.
Y fue justo en uno de esos momentos cuando me detuve y me pregunté:
“Ok… si la bolsa de totopos no es suficiente, ¿qué es lo que realmente necesito?”
Hace unos días me descubrí experimentando hambre emocional. Y no, no siempre la identifico al instante.
Hace unas semanas, dentro de Mi Mejor Versión, algunas participantes compartieron conmigo que tenían dificultades para diseñar su plan de comida. A partir de eso, retomamos juntas las herramientas básicas y encontramos una estrategia eficiente para que cada quien pudiera diseñar su propio plan de alimentos, de acuerdo a sus gustos, necesidades y objetivos. Una verdadera gozada el recorrido de estas últimas semanas, enfocándonos en que cada una tenga la certeza de que sí puede diseñar su plan ideal.
Y yo también lo hice. Hice mi plan, lo estaba siguiendo, lo estaba disfrutando.
Pero me di cuenta de algo: por las tardes me costaba seguirlo.
No porque en mi plan de las tardes no incluyera comida rica, sustanciosa o práctica. Pero aun así, en las tardes notaba que necesitaba un “alguito extra”.
Y al observarlo con compasión, entendí que no era que me estuviera reprimiendo o castigando. Lo que estaba sintiendo era hambre emocional. Esa urgencia, esa necesidad, ese vacío que no se sacia con dulce, salado, crunchy ni chocolate.
Nada era suficiente.
Y ante esa dificultad, lo más poderoso que pude hacer fue pausar, respirar y preguntarme:
¿Qué es lo que realmente estoy necesitando?
Me di cuenta de algo que ya sabía, pero que incluso a mí, con años en este camino, a veces se me olvida:
No era hambre física, era hambre emocional.
Te comparto esto no porque tenga todas las respuestas, sino porque muchas veces nos dejamos llevar por lo que sentimos que “necesitamos” en automático. No nos detenemos a observar ni a preguntarnos si eso que creemos necesitar es real.
Esto es justo lo que hace toda la diferencia en los resultados de mis clientas. No porque sigamos el plan más clean, más orgánico, más antiinflamatorio… sino porque aprendemos a escuchar a nuestro cuerpo y sus verdaderas necesidades.
Y en mi caso, fue al practicar una y otra vez las herramientas que pude reconocer que lo que estaba intentando tapar con comida eran emociones.
En lugar de pensar “necesito snacks más pesados, cenas más abundantes, totopos, chocolate…”, me abrí a la pregunta:
¿Qué es lo que realmente necesito?
Y al hacerlo, pude abrirme también a explorar otros “alimentos” que calman esta hambre insaciable:
Pausas.
Descanso.
Movimiento.
Desconectarme de redes.
Regalarme una frase que me calme y me sostenga.
Tú sabes que yo no estoy en contra de la comida, ni de los totopos, ni del chocolate.
Estoy en contra de que creamos que no podemos vivir sin ellos, o de que no nos permitamos descubrir lo saciador que puede ser el descanso, el silencio, la conexión, el respirar, el dormir, el movernos, el bailar.
Por más que sepamos lo que más nos conviene comer, todas necesitamos reconocer el valor de detenernos, observarnos y aprender a procesar lo que sentimos.
Y si esto te está haciendo sentido, quiero dejarte algo muy claro y práctico:
💥 ¿Cómo saber si es hambre física o emocional?
1. El hambre física se siente en el cuerpo.
Tu estómago lo pide. No hay duda.
La emocional viene de la mente. Aparece de pronto, se detona por algo: la hora, un olor, un comentario.
2. El hambre física es flexible.
Puedes comer cualquier alimento real y te sacia.
La emocional exige algo específico: pastel, nieve, totopos, chocolate.
3. El hambre física se sacia y te deja en paz.
Comes y te sientes nutrida, satisfecha, tranquila.
La emocional parece insaciable. Comes… y aún quieres más. Suele dejarte con culpa, frustración o incomodidad.
🔥 Haz la prueba de la pausa.
Cuando tengas duda, respira y haz una pausa de 30 minutos.
Si el hambre sigue ahí, come algo y disfrútalo.
Si se disuelve o cambia, ahí tienes tu respuesta: era tu cuerpo necesitando otra cosa.
Insisto: esto no se trata de dejar de comer.
Come lo que te hace bien.
Algo poderoso es hacer un plan semanal, y cada mañana —cuando estás clara, descansada y conectada con tus objetivos— ajusta tu plan del día y disponte a seguirlo.
Si en la tarde, cuando estás cansada, sientes una urgencia desesperada por algo que no estaba en tu plan, respira… de verdad: respira con todo tu corazón.
Y pregúntate con honestidad:
¿Qué es lo que realmente necesito?
Prueba con nuevos alimentos que no son precisamente comida. Sé paciente.
Tú puedes hacerlo.
Y si se te antoja mucho, mucho algo, anótalo.
Tal vez quieras incluirlo en otro momento, cuando estés en calma y sepas que lo vas a disfrutar con total conciencia.
Eso solo hará que disfrutes más tus elecciones.
Que reconozcas que muchas veces lo que necesitas no es comida, sino descanso, conexión, presencia, silencio, movimiento… tiempo para ti.
Como todo lo que comparto, esto es una invitación a que pruebes y compruebes que cuando cambiamos nuestra manera de pensar, cambiamos espectacularmente nuestra manera de vivir.Sí, podemos lograr nuestra mejor versión.
💌 Si quieres ser parte de Mi Mejor Versión, el espacio de acompañamiento que he creado para compartir contigo estas estrategias y llevarlas a un siguiente nivel hasta hacerlas vida.
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Con cariño,
Tu coach Mónica.